Calamuchita en Juego: Una Nueva Gestion por el Valle
La política, en esencia, es la gestión de los recursos y la distribución de las expectativas. En Calamuchita, ese axioma acaba de materializarse en la figura de Federico Alesandri, quien, con la bendición explícita del gobernador Martín Llaryora, ha comenzado un periplo por el valle no como un simple legislador, sino como el “nuevo nexo”. Lleva en su equipaje un mandato claro y algo más tangible: ayudas para festivales y espectáculos. Un gesto que, en apariencia, fomenta la cultura, pero que en el crudo invierno de las necesidades municipales, opera como un salvavidas de alta visibilidad.
El off de record no es casual: “Ahora tenemos a un legislador que te resuelve los problemas y no hace videos”. La frase, lanzada al anonimato por un jefe comunal, es un dardo envenenado que dibuja el contraste. Apunta directamente a la sombra de Mauricio Jaimes, el legislador cuyo dominio en la zona parece estar bajo asedio. Jaimes, asociado a la órbita de [Javier] Milei y La Libertad Avanza, ha encontrado en la gestión una tarea cuesta arriba. Otro intendente, también en la penumbra, lo tilda de “tik-toker” que se apropia de logros ajenos. La crítica no es solo a un método; es a una era política donde la narrativa en redes a menudo suplanta a la ejecución en el territorio.
Llaryora, con astucia, ha movido una pieza maestra. Al designar a Alesandri como enlace oficial, no solo está canalizando recursos a través de un aliado de confianza, sino que está reconfigurando los canales de poder en un valle estratégico. Los intendentes, ávidos de soluciones concretas, ven en Alesandri un atajo hacia el gobierno central. Cada festival financiado, cada espectáculo apoyado, es un vínculo que se fortalece y un antecedente que se siembra para 2027.
Esta es una pulseada por la influencia pura. Por un lado, Jaimes, con un discurso nacional de sello libertario, pero con una eficacia local puesta en tela de juicio por los propios actores del territorio. Por el otro, Alesandri, embajador de un gobierno provincial que apuesta a la presencia, a la obra concreta y al trato directo, desdibujando la figura del intermediario anterior.
La carrera por las lealtades de Calamuchita ha arrancado antes de tiempo. Y en esta primera vuelta, el recurso más valioso no es solo el dinero para los eventos, sino la percepción de quién “resuelve”. Mientras el valle asiste a este desfile de gestiones y declaraciones, queda claro que en política, a veces, el espectáculo más importante no es el que se financia, sino el que se vive entre bambalinas, donde se decide quién tendrá el poder de dar –o quitar– el próximo aplauso.


Comentarios
Deja tu comentario