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En el corazón de las Sierras de Córdoba, Calamuchita respira un aire distinto estos días. No es solo el viento que baja de los cerros, sino el murmullo político que recorre sus pueblos, desde Santa Rosa hasta Embalse, desde La Cruz hasta Río de los Sauces. La noticia que sacude a la región es clara: Gabriel Bornoroni, el hombre fuerte de La Libertad Avanza en Córdoba, ha extendido un ofrecimiento que resuena como un eco entre las intendencias radicales: no presentar listas libertarias a cambio de sumarse al proyecto de Javier Milei.

Se juega aquí algo más que una simple negociación partidaria. Se juega la identidad política de una región, que en los últimos años ha visto emerger, un viento libertario que compite por el mismo espacio. Bornoroni, con su estilo directo y su metáfora del "amor salvaje" por Córdoba, no lanza un guante, sino un desafío abierto. Es un movimiento calculado para engordar la pata territorial del Presidente, utilizando como moneda de cambio la paz electoral local.

La disyuntiva de los intendentes

Para los jefes comunales radicales de Calamuchita, la oferta pone sobre la mesa una disyuntiva existencial. De un lado, la estructura, la historia y el marco de Provincias Unidas, la alianza que los cobijó. Del otro, la fuerza nacional hegemónica, el imán del poder ejecutivo y la promesa de recursos y alineación con la gestión de turno, bajo la bandera de "la libertad".

Muchos ya han recibido la llamada. Esa conversación telefónica que puede redefinir una carrera política y el futuro de su municipio. ¿Lealtad al partido que los llevó al sillón municipal, o pragmatismo ante una fuerza que hoy define la política nacional? No es una elección sencilla. Implica sopesar el arraigo local, la identidad radical de sus votantes, contra la potencia de una marca presidencial que promete, a cambio de adhesión, quitarle un competidor incómodo en las próximas elecciones.

El terremoto interno libertario

Paradójicamente, este movimiento de Bornoroni también sacude las bases libertarias dentro de Calamuchita. En localidades donde el espacio libertario había logrado consolidar candidatos propios con expectativas de competir, la posible "paz" con los intendentes radicales puede sentirse como una abdicación. ¿Qué pasa con esos militantes que trabajaron a pulmón, que soñaron con disputar el espacio? La instrucción, implícita, podría ser dura: trabajar ahora para fortalecer al intendente radical que se pliega al proyecto nacional. Es un ejercicio de realpolitik que puede generar desencanto en la base, sacrificando el crecimiento orgánico local en pos de una estrategia nacional de acumulación de poder.

La geopolítica provincial

Este pulso por Calamuchita es un microcosmos de la batalla mayor en Córdoba. Bornoroni versus De Loredo. La Libertad Avanza intentando fisurar y cooptar la histórica red territorial radical, el principal activo de la UCR en la provincia. El "estacionero" entronizado apuesta a que, tras las derrotas de 2023, muchos intendentes radicales están buscando un nuevo puerto, y él ofrece uno con bandera presidencial.

Calamuchita, con su tejido social denso y su política comunitaria, se convierte así en un laboratorio. El resultado de estas negociaciones silenciosas, de estas lealtades puestas a prueba, dirá mucho sobre la capacidad de LLA para construir un poder territorial genuino más allá de los votos nacionales, y sobre la resistencia de la identidad radical a ser absorbida.

 

Mientras el debate se instala entre asados y reuniones de gabinete municipal, Calamuchita define más que adhesiones. Define si la política de los pueblos puede mantener su sello propio ante la presión del centro, si las lealtades partidarias pesan más que la conveniencia inmediata, y cómo se reconfigura el mapa de poder en una Córdoba que siempre es termómetro del país.

La oferta de Bornoroni es una apuesta alta. Promete paz, pero exige unidad bajo una sola bandera. Calamuchita, en su sereno paisaje, será testigo de si los intendentes eligen ser piezas de un tablero nacional o guardianes de una tradición política que ha marcado a fuego la historia de sus pueblos. La respuesta, pronto, resonará más fuerte que cualquier discurso.

Autor: Martin Beltran Periodista