Escuchar artículo

La política tiene una ley no escrita: nadie se retira por voluntad propia. Algunos, simplemente, son jubilados por el peso de sus propias decisiones.

 

En Santa Rosa de Calamuchita, la historia política acaba de escribir un capítulo que huele a despedida. Quien gobernó durante más de 16 años aquella localidad —con mano firme, con estilo de patrón de estancia— hoy asiste al derrumbe silencioso de su propia estructura.

No es la edad. Es la falta de actualización.

El derrumbe en tres actos

Acto 1 (2022): Le sacó el partido a Federico Alessandri en todo Calamuchita. El territorio tembló. El poder parecía absoluto.

Acto 2 (2023): En el apogeo de su fuerza, quiso jugar a dos puntas: poner a su delfín en la Intendencia desdoblando las elecciones y no queriendo ir junto al actual gobernado  y llegar él mismo a la Legislatura de Córdoba. En apenas 15 días, perdió todo. Eduardo “Tata” Martín se quedó con Santa Rosa y Mauricio Jaimes con la banca legislativa.

Acto 3 (2026): Perdió la presidencia del PJ local. ¿Quién asume? Federico Alessandri. Sí, aquel Alessandri al que él mismo había desplazado años atrás.

El panal que advirtió

Desde Córdoba, desde el panal, ya lo anticipaban: “No pudo juntar los nombres de la lista”. Esa frase, dicha en voz alta, terminó siendo su epitafio político anticipado.

El entierro de una vuelta

Con este panorama, una posible vuelta en las urnas en 2027 queda prácticamente sepultada. No hay margen. No hay estructura. No hay relato que resista.

La política cambió. Ya no se gobierna con órdenes verticales ni con dedazos desde el escritorio. Hoy el poder se construye escuchando, actualizándose, entendiendo que los territorios ya no son feudos.

En otros pueblos de Calamuchita y la provincia, hay otros “viejos dinosaurios” que todavía creen que el poder es eterno. Que nunca se van. Que nadie los va a jubilar.

Pero la historia demuestra lo contrario: a veces, no hace falta que te jubiles. Alguien, en el momento menos pensado, lo hace por vos.

Y en Santa Rosa, ese momento ya llegó.

Autor: Martin Beltran Periodista