Y ahí apareció él. Martín Notta. El hijo del estratega. El que tomó las riendas cuando muchos miraban para otro lado y se impuso con el apoyo de muchísimos compañeros —como se llaman entre ellos los peronistas— en contra de la conducción de Mario Lezana y Claudio Chavero. A nivel departamental, los dos perdieron. O se fueron. Que, en este juego, viene a ser lo mismo.
Ahora la pregunta que todos se hacen en voz baja: ¿qué pasa después?
La foto que incomoda
Circula una foto. Una posible vuelta. Declaraciones sueltas, guiños, mensajes cruzados. Dicen que "Marito" puede jugar en el 2027. Pero ¿bajo qué sello? ¿Bajo el PJ? Porque una cosa es jugar y otra es jugar con la camiseta puesta.
Mientras tanto, este 17 de octubre están organizando su fiesta. La fiesta del peronismo. La fecha sagrada. Y antes de sumar, sacan comunicados internos aclarando que ellos no tienen nada que ver. Traducción: marcan la cancha. Se despegan. Se posicionan.
Se oyeron rumores. En voz baja, como siempre. Un posible acuerdo. Pero parece lejano. Muy lejano. De esos acuerdos que se anuncian y nunca llegan, o que llegan cuando ya no importan.
El tablero de ajedrez
En este tablero de ajedrez de la política, el "Super" —como lo llaman— movió primero. Y se comió a un posible candidato. Ficha menos. Golpe sobre la mesa. Sin anestesia.
Ahora le tocó a Notta. Y movió. Y le comió el 17. Porque si el acto se llena —y parece que se va a llenar—, le come el sello. El símbolo. La legitimidad. Eso que no se compra ni se hereda: se construye.
El 17 de octubre no es una fecha cualquiera. Es la fecha. Es el día en que el peronismo se mira al espejo y se pregunta quién es. Y este sábado, ese espejo va a tener un solo nombre en el escenario... o no.
La pregunta que flota en el aire
¿Estará el "Super" en el escenario este próximo sábado?
Si está, hay acuerdo. O tregua. O algo parecido. Si no está, la cosa se pudre. Y se pudre en voz baja, que es como se pudren las cosas en la política de verdad.
Porque acá nadie grita. Acá todos hablan bajito. Pero cada silencio es una declaración. Cada ausencia, un mensaje. Cada foto, una jugada.
El caudillo está herido. El hijo del estratega tomó las riendas. El "Super" movió primero. Y el 17 se viene con todo.
Veremos qué pasa.
Todo esto, claro, en voz baja.
