Empecemos por lo que sí vale la pena celebrar: los comerciantes se pusieron en marcha. Se autoconvocaron, se juntaron, empezaron a tirar ideas para el mismo lado. Y eso, en una comunidad que muchos describen —con razón— como "un poco quedada", es un motor de arranque. Reconocer errores, aportar soluciones, animarse a discutir el huevo y la gallina del domingo: "no viene nadie porque está cerrado" y "no abro porque no viene nadie". Ese debate es sano. Ese debate construye.
Pero acá viene la primera vuelta de rosca. ¿Por qué autoconvocados y no a través del Centro de Comercio? Porque el camino institucional existe: se plantea, se debate, si no gusta la respuesta se presenta una lista y se gana. Ese es el proceso. Lo otro —juntarse por afuera, con fines que no siempre son los que se declaman— es empezar a torcer el rumbo antes de arrancar. Y en las últimas reuniones, dicen, se vio a ciertos personajes de la política dando vueltas. Ahora se preocupan por el comerciante. Antes, ni sombra. Uno se pregunta: ¿dónde estaban cuando no había ni una reunión? ¿Dónde estaban cuando el domingo era un desierto?
La segunda vuelta de rosca es más grave: la información se transvierte. El municipio sacó un comunicado por una situación que se tergiversó. Resulta que a un turista le sacaron el vehículo por alcoholemia y de ahí saltó la versión de que "por eso la gente no viene". Frenemos un segundo. ¿Está mal detener un auto en contramano y hacerle control de alcoholemia? ¿O preferimos que ese auto siga de largo y se coma una moto, o se lleve puesto a alguien? Porque si la respuesta es "está mal", entonces estamos discutiendo en serio. Y si la respuesta es "está bien", entonces dejemos de usar el episodio como arma política para generar un clima que ya está bastante espeso por la economía.
Y ya que estamos con los videos y las denuncias: aparece un personaje de Villa Yacanto hablando de violencia institucional, de persecución. Preguntemos con honestidad periodística: ¿persecución es cuando tenés el negocio en regla y te hostigan con clausuras o pedidos raros? ¿O es persecución cuando tenés el local sin habilitación, con varias denuncias de vecinos, y el Estado te cae con lo que corresponde? Porque una cosa es ser víctima y otra es creer que por tener un medio se tiene impunidad. A este mismo personaje lo echaron del Concejo Deliberante de su ciudad. ¿También estuvo mal eso? Me parece que no. Me parece que hay una tendencia a confundir libertad de prensa con libertad de hacer lo que se me canta.
Hoy con las redes la información llega a todos lados. Pero la desinformación también. Y en un año electoral, eso no es un detalle: es el terreno donde se juegan las elecciones. Hay que mirar bien. Mirar quién habla, para qué habla, a quién beneficia y a quién perjudica. Mirar si el que pide "juntarse todos" después se borra cuando la reunión no le conviene. Mirar si el que dice "defiendo al comerciante" lo hizo alguna vez antes de que hubiera micrófonos.
La idea de juntarse es una de las mejores que ha aparecido en Santa Rosa en mucho tiempo. Pero juntarse todos. Todos. No los autoconvocados por un lado, los políticos por otro, los comerciantes de un color por acá y los de otro por allá. Ahí se avanza. En la suma, no en la resta. En la información verificada, no en el rumor que corre más rápido que la verdad.
Santa Rosa tiene todo para despegar: la sierra, el río, la gente. Lo que le sobra son excusas y lo que le falta es gestión compartida. Si este año electoral sirve para algo, que sea para ordenar la casa. No para seguir tirando piedras desde el techo del vecino.
Es un pensamiento. Y vos, ¿qué opinás?

